Generación Renovable. Coordinación entre los Centros de Monitorizado y la O&M.

Cuando en la industria hablamos de centros de monitorización y diagnóstico (CM&D), tendemos a concentrarnos en los aspectos más técnicos: el proceso productivo y la tecnología necesaria para el manejo y análisis de los datos del mismo.

Sin embargo, después de un año en el que el teletrabajo se ha hecho real para muchos, ya tenemos una idea clara de cómo la falta de contacto humano directo afecta al desenvolvimiento de las organizaciones.

En el campo de la supervisión remota, en el que los centros están habitualmente alejados de las plantas y parques supervisados, este aspecto es una condición de contorno a tener muy en cuenta desde su diseño. El factor humano es el tercer elemento de la ecuación, y la relación entre los miembros del tándem CM&DO&M (operación y mantenimiento) es clave tanto para la consecución de los objetivos del proceso de supervisión (maximizar los beneficios de las plantas) como para la supervivencia del centro.

El modelo de relación debe evitar caer en alguno de los siguientes defectos:

  • El personal de planta percibe que el CM&D vigila su desempeño.
  • Se establece una “competición” para ver quién conoce mejor o está más atento a la instalación.
  • La información que el CM&D proporciona a la planta no es la que necesitan, o no se alinea con sus estrategias de O&M.

La relación entre ambas partes debe de estar basada en la confianza, sustentada en estos pilares:

  • El CM&D está al servicio de las instalaciones: Por ejemplo, se deben de buscar los cauces para que la información que precise el CM&D o bien ya esté disponible, o bien cause el menor trastorno en la planta.
  • La función principal del CM&D es proveer información puntual y confiable acerca de lo que observa en el proceso.
  • Las decisiones de planta las toman los responsables de operación y mantenimiento, a partir tanto de la información provista por el CM&D, como de otra que pueda tener la misma planta (por ejemplo, necesidades de repuestos o de entregas de energía).

Para llegar a construir este clima de confianza mutua, se proponen estas pautas:

  1. Los responsables tanto de las plantas como del CM&D deben de favorecer la comunicación a todos los niveles de ambas organizaciones, evitando la tentación del control sobre toda la información que entra/sale de su organización.
  2. El equipo que componga el CM&D ha de tener buenos conocimientos del proceso y de la propia instalación, u otras similares.
  3. Se deben de promover contactos periódicos entre las organizaciones, que favorezcan el conocimiento y el intercambio mutuos de necesidades y puntos de vista.
  4. Se recomienda que las herramientas de supervisión estén disponibles también en las plantas, dando formación adecuada a personas seleccionadas dentro del equipo de éstas. Aunque el día a día no permita su utilización continua, asegura la transparencia.
  5. La instalación debe de sentirse libre para solicitar determinados análisis o estudios que favorezcan la mejora de su proceso productivo.

Autor: Alberto Martinez Zabaleta –Ex Director del CSO&M,  Naturgy Generación (Centro de Soporte de la Operación y Mantenimiento) – Consultor Renovables Grupo Álava.  

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